A mi me emociona la huelga de los guionistas de Hollywood. Me gusta. Me hace recordar que nos hemos dejado vender la idea de que escribir es fácil. Que nos hemos dejado convencer de que está bien que el que menos gane, en cualquier proyecto relacionado con la escritura, sea el escritor. Y que en general hemos aceptado, resignados, que nos paguen mal, que nos paguen con comidas o con libros o con sumas risibles, un trabajo que está en la base de tantas cosas. Anoche, después de verme no sé cuántos cortos junto con Luis Ospina y Jorge Botero, después de aceptar la amabilísima invitación de Jaime "el padrino" Manrique a hacer parte del jurado del evento, presenté el premio al mejor guión de 2007 en la entrega de los premios Santa Lucía a los mejores cortometrajes colombianos de este año. Quería hacerlo por eso. Porque la gente ha vuelto la escritura un trabajo obvio. Uno de esos que, como la plomería, sólo existe cuando algo estalla de pronto. El evento salió bien. La organización era impecable. Cuesta creerse esa cosas, cuesta jugar a eso de "y los nominados son...", pero, aunque creo que hay que pensar en una ceremonia que no parezca una entreguita del Oscar, una parodia de la entrega del Óscar, me parece que montar estas premiaciones es una manera muy inteligente de seguir armando industria. Lo que ha hecho In Vitro visual es, en suma, una maravilla: de la mano de Manrique, el gurú del cine colombiano, ha creado una comunidad, le ha dado un punto de partida a un grupo de gente que, repito, sigue tratando de volverse una industria, y le ha abierto las puertas a una serie de talentos que no tenía antes dónde mostrar sus trabajos. Yo creo que todo lo de anoche es un gran triunfo: el premio a Kinetoscopio, los homenajes a los desaparecidos Carlos Mayolo, Jaime Osorio y Blas Jaramillo, y el reconocimiento a las que sin duda eran las dos obras más brillantes del año: Como todo el mundo y Juntos no es suficiente. Yo tenía que llegar a otro sitio. Así que me fui (¿a las 10:30 de la noche?) apenas le entregué el premio a Pablo González por Juntos no es suficiente. Pero alcancé a decir, más o menos, lo que quería decir. La presentadora me llamó al escenario. Y yo, conciente de lo largas que son esas cosas, me limité a decir que sospechaba que estaba ahí porque sabía que la escritura era más transitoria, más invisible, de lo que parece, y que esa, nominar a los mejores guiones del año, era una buena manera de traerla de vuelta a la escena, de reconocerle que siempre está primero. Y ahora, pensando en eso, me he puesto a leer sobre la huelga de guionistas de Hollywood. Y he llegado a una serie de cortos maravillosos que apoyan la protesta. Están todos en Youtube. |