Los cuadros de mi amiga Camila Umaña son primeros planos, primerísimos primeros planos, mejor, que siempre me han intrigado. Me recuerdan a la primera escena de Terciopelo azul, de David Lynch, aunque seguro que la referencia no va a gustarle a ella porque le cuesta crear pinturas que no produzcan una sensación similar a la calma. Yo creo que, así ella no quiera verlo, lo que hace es meterse entre la naturaleza como esa cámara de Lynch se va metiendo hasta entrar en la tierra de los insectos. Ella no lo hace. Ella se queda viendo. Y prefiere no ir al fondo del mundo. Pero si se queda con una parte del paisaje, con una parte mínima, en vez de lanzarse a los planos generales. Creo que lo hace porque no se puede vivir sino un pequeño lugar, porque no se puede ver más que un pequeño lugar.
Sea como fuere, el mundo, como Camila lo ve, es otro sitio. No era el sitio que yo veía, por ejemplo, pero su terquedad(la terquedad de los pintores) me ha animado a verlo. Y así mido yo lo que me gusta.
Los pondré, uno por uno, en estos días que vienen. |