Julio de 2009

Editorial Alfaguara

Novela

Portada de Santiago Mosquera

Editada por Carolina López

 

 

 

 

 

 

 

El comentarista deportivo Pepe Calderón Tovar, fanático del fútbol desde que tuvo uso de corazón, se queda sin voz cuando es testigo de aquel autogol fatal que Andrés Escobar metió en el partido contra Estados Unidos en el mundial de 1994. Días más tarde, después de un recorrido delirante por su pasado, su salud mental y los hechos sórdidos que sucedieron en la selección colombiana de aquellos años, toma la decisión de asesinar al jugador. Y emprende una pesadilla que terminará involucrándonos a todos.   

   
 

El orden de las cosas fue éste: me vino a la cabeza, a finales de 2004, el personaje: un comentarista deportivo gordo, opita, que odiara el calor; después de convertirlo en una persona, un tipo con los secretos, los gestos y las muletillas que nos salvan de ser caricaturas, se me ocurrió (a mediados de 2007) que lo peor que podía pasarle era quedarse sin voz; y, desde ese momento, decidí todo lo demás: que el autogol de Andrés Escobar era lo último que podía sucederle, que iba a viajar por Colombia persiguiéndolo, que el trauma venía desde el principio de su vida. Tuve una trama, mejor dicho, hacia finales de 2007. Y, durante el primer semestre de 2008, la confirmé de las siguientes maneras: primero, entrevisté a futbolistas, personajes relacionados con el deporte, comentaristas deportivos, ejecutivos de la radio, conocidos de Escobar; y, segundo, mandé un cuestionario a un grupo de periodistas, futbolistas, dirigentes (desde Francisco Maturana hasta El Pibe Valderrama, desde Hernán Peláez hasta Johnson Rojas, desde Gustavo Gómez hasta Darío Jaramillo), pidiéndoles el favor de que me lo respondieran como si conocieran al personaje: Pepe Calderón Tovar. Y todos los hicieron. Sin mayores indicaciones, aparte de que era un comentarista gordo y opita, jugaron el juego: dijeron conocerlo, contaron anécdotas de su infancia, le lanzaron infamias que aún no perdono. En fin, se inventaron cosas maravillosas. Y reformaron, con sus anécdotas, la trama: la hicieron girar, la fortalecieron, la volvieron verosímil. Eso era lo que yo quería con esta novela: que se me saliera de las manos, que me forzaran a aprender, que me tocara conformarme con lo que se me iba revelando.

   
 

“No sólo es una apasionante novela sobre el fútbol, sino uno de los mejores libros para entender al país; un trabajo literario impecable, minuciosamente documentado, que interpreta como pocos la epilepsia emocional que es ser colombianos, y que habla por una generación entera a la que Silva interpreta como nadie. Una novela inolvidable”. Daniel Samper Ospina

"Sin señalamientos ni indagatorias, pero sí con notable rigor y sarcasmo en dosis exactas, esta obra escarba en el que seguramente es el más doloroso de nuestros traumas nacionales recientes y, en últimas, dice lo que nadie quiere oír: no importa tanto quién mató a Andrés Escobar como saber que lo pudo haber hecho cualquiera de nosotros". Federico Arango Cammaert

"Esta novela es la catarsis de una tragedia colombiana". Luis Fernando Afanador

"Sin siquiera sospecharlo, el destino de Andrés Escobar y del Gordo Pepe Calderón Tobar estaba marcado por el resultado del partido Colombia – Estados Unidos y el autogol simplemente desencadenó la maldición. La ilusión de la participación de Colombia en el Mundial de 1994 terminó en la tragedia de la cual aún no nos recuperamos. El libro es una fotografía cruda de nuestro país, pero no por ello debemos perder la esperanza de que nuestro fútbol algún día cambie y se convierta en el reflejo de nuestras alegrías y no sea el espejo de nuestras pesadillas". Carlos González Puche

"Ricardo Silva utiliza una prosa aguda, implacable, para recrear uno de los episodios más sórdidos del espeso ambiente del deporte colombiano". Eduardo Arias

"Silva Romero es un narrador de pluma tan vigorosa que por momentos la novela resiste la comparación con A sangre fría, en clave tercermundista". Patricio Jara.


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© 1992-2010, Ricardo Silva Romero