Agosto de 2007

Editorial Norma

Novela

Ilustrado por Gustavo Aimar

Editado por Cristina Puerta

 

Lea acá el primer capítulo del libro

 

 

  Leopoldo tiene fiebre. Y su persona favorita en el mundo, la abuela que ve todos los días después del colegio, acaba de morir. Todo está mal. La gente lo mira de reojo, los días pasan sin gracia y sus cinco tíos dentistas se han llevado las cosas de su abuela sin pedirle permiso a nadie. Y entonces aparece Julia, su vecina de asiento en el bus, lista a ayudarlo en una tarea que en un principio parece demencial: la tarea de recobrar, uno por uno, los objetos que tanto le gustaban a la señora, ir, de casa en casa, de tío en tío, hasta recuperar cosa por cosa.    
   
  Yo había pensado, alguna vez, escribir cuentos para niños. Alguna vez escribí, para una revista que se llama Artifex, un relato sobre un viejito de origami. Y me ha gustado, desde hace varios años, darle vueltas a una antología falsa de literatura infantil que seguro que jamás voy a escribir. Tenía, por otro lado, la idea de contar la historia de cómo unos insectos, como los de Microcosmos, logran avisarles a los hombres, después de días y días de intentarlo, que una anciana (a quien nadie visita) ha muerto en la soledad de su sala. Y dibujado, completamente claro, tenía a un niño viejo, con nombre de adulto, que era ecuánime, mesurado, comprensivo a una edad en la que nadie está pidiendo nada como eso. En octubre de 2005, en el lanzamiento de la revista Arcadia, conocí a la editora Cristina Puertacreo que nos caímos bien a primera vista. Cuando ya me iba yo del lugar, en cualquier caso, me preguntó si no había pensado alguna vez escribir para niños. Yo le dije que no, creo, porque no entendí bien la pregunta. Pensé que me estaba acusando de inmaduro. Y un año después, cuando volví a encontrármela, y volvió a hacerme la misma pregunta, entendí que me estaba haciendo una propuesta. Y me comprometí con ella, que me guió con paciencia en todas las etapas del proceso, a contar la historia de un niño viejo que pierde a su abuela aniñada pero se resiste a que el mundo borre las huellas de semejante persona. Y acá estoy. Alejandro Martín me acompañó en el proceso desde el principio hasta el final. Tengo en mis manos un segundo libro que no empezó en mi. O sea el segundo que no puedo llamar mío.
   
 

Todos los caminos conducen a Silva Romero (Cuarteto de cuerdas), Primera novela infantil (Plan B),  Desorden de estatura por Yolanda Reyes (Semana), Entrevista con María Fernanda Moreno (semana.com), Entrevista con Fernando Gómez Garzón (Cambio), Entrevista de Jimmy Arias (El Tiempo), Entrevista de Gustavo Gómez (Caracol Radio), Bautizar En orden de estatura (Piedepágina), ¿Por estatura? por Juan David Correa Ulloa (El Espectador), Reseña por Julián Saad Pulido (SoHo), Entrevista de Carlos Restrepo (eltiempo.com), La receta para ser buen escritor (El Universal),

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